Es de sobra conocido que arquitectura y música se pueden fusionar y dar lugar a verdaderas obras de arte arquitectónicas.
El músico, ingeniero y arquitecto Iannis Xenaquis inventó lo que el llamó “polytopes” que son espacios donde luz, color, sonido y estructura trabajan juntos en una nueva forma de producir actividad sensorial y espiritual. Este genio quiso hacer posible que una partitura se pudiese ver reflejada en forma de estructura donde cada nota tendría un papel fundamental en la resistencia y estética de la obra.
Ahora indaguemos en nuestros tiempos donde la estética de nuestras fachadas puede ser un factor determinante a la hora de generar beneficios económicos. Un factor importante a la hora de que un buen producto sea reconocido es su apariencia a primera vista, esto quiere decir que lo primero que nos entra por los ojos es lo que al final recordaremos.
Un ejemplo de ingeniosidad estética y un magnífico efecto diferenciador son estas dos fachadas dedicadas a la industria de la música y la electrónica. La primera de ellas es una tienda situada en Liberia e inaugurada en los ochenta y la segunda es una tienda de guitarras situada enfrente de la estación central de ferrocarriles de Southampton, Inglaterra, la cual simula un amplificador Fender y me parece acertadísima la elección, no podría haber sido mejor.
El músico, ingeniero y arquitecto Iannis Xenaquis inventó lo que el llamó “polytopes” que son espacios donde luz, color, sonido y estructura trabajan juntos en una nueva forma de producir actividad sensorial y espiritual. Este genio quiso hacer posible que una partitura se pudiese ver reflejada en forma de estructura donde cada nota tendría un papel fundamental en la resistencia y estética de la obra.
Ahora indaguemos en nuestros tiempos donde la estética de nuestras fachadas puede ser un factor determinante a la hora de generar beneficios económicos. Un factor importante a la hora de que un buen producto sea reconocido es su apariencia a primera vista, esto quiere decir que lo primero que nos entra por los ojos es lo que al final recordaremos.
Un ejemplo de ingeniosidad estética y un magnífico efecto diferenciador son estas dos fachadas dedicadas a la industria de la música y la electrónica. La primera de ellas es una tienda situada en Liberia e inaugurada en los ochenta y la segunda es una tienda de guitarras situada enfrente de la estación central de ferrocarriles de Southampton, Inglaterra, la cual simula un amplificador Fender y me parece acertadísima la elección, no podría haber sido mejor.

Foto de Glenn Scott
